“Las mujeres y los niños son la clave para una cultura de paz”

“Educación, formación, capacitación y empoderamiento de las mujeres y niños, porque ellos son la clave principal para una cultura de paz”. Este fue el mensaje lanzado hoy por la Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Panamá y representante residente del Fondo de Población de Naciones Unidas-UNFPA, Kim Bolduc, durante la presentación del informe anual que el UNFPA publica sobre el Estado de la Población Mundial. Un informe que en esta ocasión se centra en cómo las emergencias humanitarias afectan a las mujeres, resaltando, a través de historias reales, como cuando las  mujeres tienen los mismos derechos y acceso a las mismas oportunidades que los hombres, son más resilientes (capacidad de superación) frente a los conflictos y los desastres y pueden conducir acciones de reconstrucción y renovación en sus sociedades.

UNFPA-Panamá organizó un conversatorio para presentar este estudio (“Desde conflictos y crisis hacia la renovación: generaciones de cambio”) en el que se dio la palabra al Comité Local de Emergencias de Bocas del Toro, ACNUR y SINAPROC para hablar de los casos concretos de emergencia en el país - inundaciones, desplazamientos, refugiados- y el trabajo que se realiza con la comunidades y en especial con las mujeres y los jóvenes. Laura Flores, representante auxiliar del UNFPA-Panamá, presentó el informe que narra los casos concretos de personas afectadas por conflictos o catástrofes en Bosnia y Herzegovina, Haití, Iraq, Jordania, Liberia, el Territorio Palestino Ocupado, Timor Leste y Uganda.

Bolduc resaltó que la marginación de la mujer puede demorar la consecución de la paz, la conciliación y la recuperación. “Son las mujeres y los niños los más vulnerables, pero también son quienes llevan sobre sus hombros gran parte del esfuerzo de recuperación”, insistió la coordinadora residente, quien apuntó que los desastres no causan la violencia física y sexual contra las mujeres, pero si “esarcervan” estas agresiones. Bolduc también apuntó el hecho de que en las emergencias se olvida de las necesidades específicas de las mujeres; cuestiones tan básicas como las toallas higiénicas, y recordó como tras el terremoto de Haití, “donde creíamos que pensábamos en todos” , la ayuda humanitaria no pensó en esto, cuando más de la mitad de los afectados son mujeres en edad reproductora. En Haití también fue necesario organizar turnos de vigilancia las 24 horas para proteger a las mujeres de agresiones sexuales cuando, en los campamentos, se dirigían a la letrinas. Pero en Haití fueron las mujeres las primeras en retomar la vida, en salir a vender productos para alimentar a sus familias.

Durante el conversatorio, dirigido por la jefa de Información de El Siglo, Magaly Montilla, Nilka Sánchez y Vicenta Rodríguez, del comité Local de Emergencias de Bocas del Toro, narraron como se les ha capacitado desde el Sinaproc para actuar antes, durante y después de una situación de emergencia, en especial las inundaciones, y cómo estas capacitaciones también han servido para la formación de los jóvenes. Nilka Sánchez, sí llamó la atención sobre el hecho de que la ayuda llega, pero no específicas para las mujeres. Por eso UNFPA en sus kits de emergencias no solo incluye toallas higiénicas para las mujeres, sino preservativos para cuidar la salud sexual y reproductiva e insumos para atender a los partos que surgen, también, en estas situaciones.

Alexis del Cid, de Sinaproc, contó como en las inundaciones de Bocas del Toro en 2008, se hizo un llamado a los jóvenes y 150 voluntarios estuvieron casi dos semanas ayudando a los afectados.

Martha de Icaza, oficial nacional de Programa en Salud Sexual y Reproductiva del UNFPA, indicó que en Panamá no hay grandes conflictos armados ni desastres naturales como el vivido por Haití, sin embargo destacó que niños, mujeres y jóvenes se ven sometidos a muchas situaciones de riesgos cuando se ven obligados a dejar sus hogares (violencia de genero, abuso sexual). Puso el ejemplo de incendios, inundaciones, casas condenadas, que obligan al desplazamiento de familias.

En nombre de ACNUR habló Ana de Ycaza, quien apuntó que en Panamá hay 1.200 refugiados reconocidos y 500 protegidos temporales en el área de Darién, una de la zonas especialmente vulnerables del país. En el mundo, el 80% de los refugiados son mujeres y niños.

Frida Domínguez, de SINAPROC, hablo de los tallares de capacitación que desarrolla este organismo, y abogó por el trabajo en equipo entre hombres y mujeres, aunque sean éstas últimas las que tiene una mayor capacidad organizativa.

El conversatorio, desarrollado en el Centro de Información de Naciones Unidas en Ciudad del Saber, contó con una amplia asistencia y un fluido diálogo con los panelistas.